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martes, 3 de noviembre de 2009

¿Mueren las “celebridades” de tres en tres?


Hace ya tres semanas que 30 Rock volvió a la parrilla de la NBC y, aunque esta cuarta temporada mantiene la calidad de las anteriores, no ha sido hasta ahora cuando me he decidido a dedicarle un post. ¿El motivo? Una de las tramas que, desgraciadamente, parece haber superado la ficción.

En el capítulo titulado “Stone Mountain”, Tracy Jordan (interpretado por el cómico Tracy Morgan) escucha de uno de los guionistas del programa que circula una leyenda según la cual las celebridades mueren de tres en tres. Producidas las dos primeras, el showman teme convertirse en el tercero en discordia, lo que ocasiona una serie de disparatadas tretas con las que pretende provocar la muerte de otros compañeros de profesión (incluido el ex SNL Jimmy Fallon, que hace un cameo interpretándose a sí mismo) para evitar la suya.

Casualidades del destino, ayer nos dejó el entrañable José Luis López Vázquez, pieza importante en la historia del cine y el teatro nacionales, mientras que esta mañana se producía el deceso del escritor Francisco Ayala. Si la leyenda era cierta, ¿quién iba a ser el tercero?

Y la respuesta no se ha hecho esperar. A media tarde, las principales cabeceras anunciaban el fallecimiento de Claude Lévi Strauss, considerado el padre de la antropología moderna (nada que ver con el creador de los famosos jeans) y cuya muerte se produjo durante la madrugada del domingo.

Visto lo visto, ¿será cierto eso de que las celebridades mueren de tres en tres? Y sí lo es, ¿Quiénes serán las tres próximas?

viernes, 6 de marzo de 2009

Thursday Night Live? Puaj!

Anoche le di la última oportunidad a la versión patria de Saturday Night Live, el programa que se ha mantenido en antena en Estados Unidos durante más de tres décadas. Ya no lo soporto. No me hace gracia. Me aburre y, lo que es peor, me hace añorar un programa que realmente nunca tuvimos.

La fórmula de SNL (del americano, claro) es sencilla. Un famoso que ejerce como anfitrión y protagonista absoluto del show y un invitado musical, a los que acompaña un elenco de actores prácticamente desconocidos (al menos hasta su aparición en el programa) en una serie de sketches preparados durante la semana. Pues bien, ni siquiera un esquema tan sencillo han sabido copiar Eva Hache y sus coleguitas.

He de reconocer que me pareció admirable la apuesta del primer capítulo, con la spanish version del spot de Annuale; hay que tenerlos bien puestos para arrancar con una parodia creada para el lucimiento de Tina Fey, última gran estrella de la factoría SNL.

Sin embargo, ni Eva Hache es Tina Fey, ni Gorka Otxoa (mira que me gustaba a mí este chico en Vaya Semanita) es tan bueno como Jimmy Fallon, lo que tiene como resultado que su proyecto de informativos sea una basura tan grande como la mala imitación de Urgencias que durante mucho tiempo pretendió ser Hospital Central (o igual no era esa la intención).

Otro de los aspectos del SNL original que los señores de Cuatro han decidido pasarse por el forro es su función como cantera de cómicos (Adam Sadler, Chris Rock, Rob Schneider y un largo etcétera comenzaron así su carrera) para convertir el show en una cita entre amiguetes a la que se ha sumado, como incorporación de última hora, ese esperpento televisivo que se hace llamar Quequé.

Por no hablar del papel secundario al que se relega al anfitrión, cuya presencia en el escenario es meramente testimonial en comparación con la de algunos miembros del cast, cuyo único parecido con el original se encuentra en las interpretaciones de Yolanda Ramos, tan histriónicas y cargantes como las de Kristen Wiig (a mi juicio, la peor actriz que ha pasado por SNL en los últimos tiempos).

Asimismo, el SNL de Cuatro tiene una obsesión extrema por demostrar que el programa se está emitiendo en directo y castigan continuamente al espectador con el visionado del montaje (y desmontaje) de los decorados, incluso durante la publicidad, además de superponer cada dos por tres el cartelito de “Directo”, por si a alguien se le pudiese olvidar. Está claro que quién ideó esto no ha visto ni un solo capítulo del Saturday Night Live de Lorne Michaels.

Sin embargo, lo que me ha hecho renunciar definitivamente a seguir viendo esta mala copia fue la inclusión, en el programa de anoche, de una entrevista a Charlize Theron. No tengo nada contra esta actriz (aunque piense que le regalaron un Oscar por un papel normalito en una película pésima), pero ningún seguidor del SNL original aceptaría la conversión de éste en un talk show, ni siquiera como recurso caza audiencias.

En fin, GOOD NIGHT AND HAVE A PLEASANT TOMORROW